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Cada año, los consultores de gestión en los Estados Unidos reciben más de 2000 millones de dólares por sus servicios.1 Gran parte de este dinero se destina a datos poco prácticos y a recomendaciones mal implementadas.2 Para reducir este despilfarro, los clientes necesitan entender mejor lo que pueden lograr las tareas de consultoría. Tienen que pedir más a esos asesores, quienes a su vez deben aprender a satisfacer las expectativas ampliadas.