El bello arte de la adquisición amistosa
Un estudio reciente sobre fusiones y adquisiciones arrojó una estadística sorprendente. Entre 1984 y 1994, unos 80 % de las firmas de LBO informaron que sus inversores en fondos habían recibido una rentabilidad que igualaba o superaba su coste de capital, a pesar de que en muchos casos los precios pagados por las empresas que esos fondos adquirieron se vieron impulsados al alza por los postores competidores. Esa cifra contrasta marcadamente con el historial general de inversiones en fusiones y adquisiciones, que desde la perspectiva del adquirente corporativo ha sido pésimo, a veces desastroso.