Ya le ha pasado antes. Convoca una reunión para tratar de convencer a su jefe y a sus compañeros de que su empresa necesita hacer un movimiento importante, por ejemplo, financiar una empresa arriesgada pero prometedora. Su argumento es apasionado, su lógica irrefutable, sus datos a prueba de balas. Sin embargo, dos semanas después, se entera de que su brillante propuesta ha sido presentada. ¿Qué salió mal?