Resumen.
Sus clientes solían recibir lo que pagaban, más o menos. Ahora están cazando furtivamente valores a diestra y siniestra. Hace apenas unos años, cuando los compradores minoristas típicos iban a una tienda y recibían consejos sobre la talla, el estilo o el propósito de un producto, casi siempre lo compraban allí mismo. Si buscaban un servicio personalizado, elegían las tiendas que lo ofrecían y pagaban precios más altos por él. Si eran cazadores de gangas, buscaban tiendas sencillas. Sea cual sea el canal de distribución que eligieran, lo mantuvieron hasta que se hizo la venta.