Los centros corporativos varían radicalmente en tamaño y actividad. Las empresas con 10 000 empleados, por ejemplo, pueden tener tan solo 20 personas en su sede o hasta 4 000. (Consulte «Cuando Lean no es malo», HBR Forethought, abril de 2005.) Dada esta diversidad, ¿cómo pueden las empresas decidir qué tamaño y composición del personal corporativo son adecuados para ellas? ¿Y qué papel, si lo hay, debería desempeñar la evaluación comparativa en estas decisiones?