El año pasado, el día de Navidad, una mujer belga de 32 años celebró el nacimiento de una hija sana. Podría decir que eso no tiene nada de notable, excepto que siete años antes, a esta misma mujer le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin. Como los médicos temían que la quimioterapia la dejara infértil, le extirparon quirúrgicamente, congelaron y almacenaron los ovarios. Una vez finalizado su tratamiento, con el cáncer lo suficientemente en remisión, descongelaron el tejido y se lo devolvieron al abdomen, tras lo cual pudo concebir y dar a luz.