Las empresas no solo venden productos, sino que venden «productos entregados». Prácticamente en todos los sectores, miman a los clientes con servicios de cadena de suministro, como la entrega al día siguiente, la manipulación personalizada y el etiquetado especializado. Sin embargo, pocas empresas hacen un seguimiento de los costes reales de los innumerables servicios que ofrecen, y la mayoría no tiene ni idea de cuánto pierden.