Resumen.
Los contratos pretenden consagrar los acuerdos en algo parecido a piedra. Pero los contratos que cubren las inversiones en infraestructura a largo plazo en los mercados emergentes están redactados en algo más parecido a la arena. A medida que más empresas inviertan en estos mercados (construcción de carreteras, puentes, servicios públicos y sistemas de telecomunicaciones), los contratos deben ser lo suficientemente flexibles como para tener en cuenta los cambios que crea la inestabilidad política y económica.