Resumen.
Para los ejecutivos que desean jubilarse o cambiar a mitad de su carrera, la perspectiva de dirigir una pequeña empresa parece idílica. ¿Qué podría ser más emocionante que construir un negocio desde sus humildes comienzos hasta convertirse en una potencia, tomar todas las decisiones y establecer todas las reglas? Durante 20 años, he asesorado a docenas de ejecutivos sobre cómo hacer esos cambios de carrera. Casi siempre, asumen que su experiencia en grandes estanques garantizará el éxito en piscinas más pequeñas. Pero a menudo, fallan por lo que no sepa: las exigencias particulares de la vida de las pequeñas empresas y, en algunos casos, su propio temperamento. Los aspirantes a emprendedores deberían hacerse dos preguntas. En primer lugar, ¿tengo lo que se necesita? Y segundo, ¿esto me da lo que quiero?