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La grosería y sus efectos nocivos

Resumen.   

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A veces se tolera a los gerentes gruñones que tienden a arremeter en las empresas si sus subordinados directos son tipos de piel gruesa que no se quejan de nada. Pero tenga cuidado con los efectos más lejanos: es probable que otros empleados se vean perjudicados por estos incidentes, aunque solo se enteren de ellos de segunda mano.

A version of this article appeared in the March 2008 issue of Harvard Business Review.

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