Resumen.
La idea de que las empresas globales pueden hacer el bien y hacerlo bien en la «base de la pirámide» —es decir, entre las poblaciones pobres de los países en desarrollo— ha despertado entusiasmo entre las empresas, los gobiernos y las ONG en los últimos años. Pero la mayoría de las iniciativas resultantes de las multinacionales no han tenido en cuenta a los más pobres, a las 2000 millones de personas en lugares como Haití y Bangladesh que viven con menos de dos dólares al día y que el mundo empresarial prácticamente las ignora y las aísla del mercado global. Parece que las multinacionales no se han dado cuenta de los ejemplos de Telenor y Digicel, compañías de telefonía móvil innovadoras que han encontrado oportunidades para obtener beneficios y, al mismo tiempo, mejorar el panorama económico local al atender a los más pobres.