Resumen.
La actual crisis crediticia ha añadido una nueva urgencia a las discusiones sobre el rediseño de las reglas del juego de los mercados de capitales mundiales. Está claro que la gestión de riesgos ha ido a la zaga de la innovación en el sistema financiero y es necesario actualizar los marcos normativos y las instituciones existentes para mantener el ritmo. Pero con demasiada frecuencia, las propuestas de reforma reflejan una forma de pensar anticuada basada en una visión del mundo tal como existía en 1944, cuando se creó el sistema de Bretton Woods. Era una época en la que las economías nacionales estaban gestionadas en gran medida por los gobiernos, la actividad financiera internacional se extendía poco más allá del comercio y los Estados Unidos eran el centro del panorama financiero. Para desarrollar nuevas normas adecuadas a la era actual, debemos empezar a pensar de manera diferente en el mundo financiero en rápida evolución, centrándonos en tres dimensiones clave: