Resumen.
Las empresas acumulan pérdidas por muchas razones, razones que no siempre están bajo su control. No se puede culpar a las compañías aéreas estadounidenses por su caída en tierra tras los ataques del 11 de septiembre, sin duda. Sin embargo, en nuestro estudio reciente sobre 750 de las quiebras empresariales estadounidenses más importantes del último cuarto de siglo, descubrimos que casi la mitad podría haberse evitado. En la mayoría de los casos, los fiascos evitables se debieron a estrategias defectuosas, no a una ejecución inepta, que es a lo que la mayoría de la literatura empresarial echa la culpa. Estos incendios —que implicaron importantes cancelaciones de inversiones, el cierre de líneas de negocio poco rentables o quiebras— representaron pérdidas de muchos cientos de miles de millones de dólares. Además, si los ejecutivos responsables hubieran echado un vistazo a la historia, se podrían haber ahorrado muchos problemas a sí mismos y a sus inversores. Una y otra vez en nuestro estudio, siete estrategias explicaron el fracaso y las pruebas de su inconveniencia estaban ahí para pedirlas.