Resumen.
El liderazgo es un juego de impulso, por eso hay una presión increíble sobre los ejecutivos de negocios que ocupan nuevos puestos para que lo hagan «bien» en sus primeros meses. Las primeras acciones del líder sénior acaban teniendo un impacto desproporcionado en todo lo que sigue. Las partes interesadas analizan cada palabra, gesto y decisión, esforzándose por discernir la intención y evaluar la credibilidad. Se establecen bucles de retroalimentación, tanto positivos como negativos. El impulso del cambio organizacional aumenta o no.