Resumen.
La forma en que la mayoría de las empresas ganan dinero no solo está arruinada, sino que es destructiva. Desde seguros y servicios financieros hasta telecomunicaciones y viajes en avión, las empresas utilizan los precios para extraer lo que pueden de cada transacción. Mire, por ejemplo, cómo las compañías aéreas desvían el valor. Cuando un cliente compra un billete, comienza la lenta hemorragia. ¿Quiere más espacio para las piernas? Páguenos. ¿Quiere facturar una maleta? Páguenos. ¿Quiere una almohada o algo de comer? Páguenos. Este enfoque antagónico puede haber funcionado en el pasado. Pero los consumidores actuales no son tomadores de precios pasivos. Eliminan y difunden información sobre los precios de una empresa, y explotan las plataformas de redes sociales para dar a conocer políticas que consideran injustas. Y no dudan en abandonar las empresas que cruzan la línea.