Resumen.
Algunas de las empresas más dominantes de Japón deben su éxito no solo a la experiencia en tecnología y procesos, sino también a un factor que a menudo se pasa por alto: durante la última década, han estado convirtiendo discretamente sus relaciones con los proveedores en una herramienta para innovar más rápido y, al mismo tiempo, reducir drásticamente los costes. Bienvenido a la nueva keiretsu—una versión moderna del sistema de suministro tradicional del país.