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Cuidado con las correlaciones espurias

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Todos conocemos la perogrullada "Correlación no implica causalidad", pero cuando vemos que las líneas se inclinan juntas, las barras suben juntas o los puntos de un diagrama de dispersión se agrupan, los datos prácticamente nos piden que les asignemos una razón. Queremos creer que existe una.

A version of this article appeared in the Junio 2015 issue of Harvard Business Review.

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