
La Gran Recesión reveló uno de los eslabones más débiles en la búsqueda de África por construir mercados de capitales fuertes: las declaraciones auditadas falsas. Tras la caída de Lehman Brothers, las fichas de dominó se extendieron en cascada por todo el mundo paralizando los mercados y diezmando las empresas. A pesar de la avalancha financiera urdida por Wall Street, los inversores perdieron dinero en acciones africanas en gran parte porque se reveló que algunas declaraciones auditadas eran patentemente engañosas.