
Resumen.
Un ejecutivo al que llamaremos Lucas Jacobsen estaba listo para un nuevo reto. Así que, tras más de una década en una empresa de fabricación diversificada incluida en la lista Fortune 100, donde había ascendido hasta dirigir el desarrollo de productos en la división de sistemas de energía, decidió cambiar de aires. Aceptó una oferta para dirigir I+D en Energix, un fabricante de instrumentos para sistemas de potencia en rápido crecimiento. Pero su experiencia anterior no le había preparado para trabajar en esta empresa mucho más pequeña, con su cultura impulsada por el consenso. Además, Energix no le proporcionó prácticamente ningún apoyo de incorporación e integración. Después de que RR.HH. e IT le instalaran en sus sistemas y de que su jefe le presentara al equipo y le diera una breve visión general del puesto, se esperaba que Jacobsen averiguara cómo "funcionaban realmente" las cosas por su cuenta. Fue una lucha. Su estilo intransigente -combinado con algunas ideas erróneas que los demás tenían sobre su mandato- provocó dificultades con sus nuevos compañeros y, en última instancia, su marcha.