El profesor de la Universidad de la Ciudad de Londres Paolo Aversa y sus colegas documentaron cada innovación en más de 300 coches de carreras de Fórmula 1 a lo largo de 30 años y luego cruzaron esos datos con información sobre los resultados de las carreras de F1. Descubrieron que, en determinadas situaciones, más innovación conducía a un peor rendimiento. Su conclusión: a veces, menos innovación es mejor.