
Resumen.
El papel de director general es difícil de desempeñar. Entre 2000 y 2013, alrededor de una cuarta parte de las salidas de CEO en la lista Fortune 500 fueron involuntarias, según el Conference Board. Las consecuencias de estos despidos pueden ser asombrosas: La rotación forzada en la cúpula cuesta a los accionistas unos 112.000 millones de dólares anuales en pérdida de valor de mercado, según mostró un estudio de PwC de 2014 sobre las 2.500 empresas más grandes del mundo. Esas cifras son desalentadoras para los directores que tienen la dura tarea de ungir a los CEO, y desalentadoras para cualquier líder que aspire a ocupar el puesto de C-suite. Está claro que muchos líderes y consejos de administración, por lo demás capaces, están haciendo algo mal. La pregunta es, ¿qué?