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Resumen.
La industria de la restauración tiene fama de ser competitiva, arriesgada y de escasos márgenes. Esto no es menos cierto en el caso de los restaurantes de alta gama más aclamados del mundo. A pesar de poder cobrar cientos de dólares por una comida y de tener las reservas completas con meses de antelación, a los restaurantes de alto nivel a menudo les cuesta obtener beneficios. Y se enfrentan a un reto aún mayor: mantener una coherencia impecable y, al mismo tiempo, ser innovadores y vanguardistas.