
Resumen.
Es difícil exagerar el enorme coste económico de la crisis financiera de 2008. Es probable que la combinación del aumento de los gastos y la disminución de los ingresos derivados de la crisis de 2008 a 2010 le cueste al gobierno de Estados Unidos más de 2 billones de dólares, más del doble del coste de la guerra de Afganistán, que duró 17 años. Las medidas más amplias son aún más condenatorias. Medida por la disminución del PIB per cápita de Estados Unidos en comparación con la tendencia anterior a la crisis, en 2016 la crisis le había costado al país el 15% del PIB, o 4,6 billones de dólares. Tales cifras son demasiado vastas para ser entendidas de manera significativa, pero una a menor escala puede ser aún más poderosa. Un estudio realizado en 2018 por la Junta de la Reserva Federal concluyó que la crisis costó a cada estadounidense aproximadamente 70.000 dólares. Sólo en términos de dólares, la crisis fue posiblemente el acontecimiento más significativo del siglo XXI hasta la fecha, y la mayor recesión económica individual desde la Gran Depresión. Si los únicos efectos de la crisis financiera fueran económicos, seguiría mereciendo la pena revisitarla 10 años después.