
Kirsten Ulve
Resumen.
Para la mayoría de nosotros, el trabajo es estresante de por sí. Imagínese cargar con el peso emocional añadido de tener que negar y reprimir uno de los aspectos más fundamentales de quién es usted -su identidad de género- porque no se ajusta a las normas de la sociedad relativas a la expresión de género. E imagine cómo se sentiría si revelara su auténtico yo a aquellas personas con las que trabaja y a las que ve todos los días, sólo para que, como resultado, le rechacen, le condenen al ostracismo o le ignoren. (Quizá no tenga que imaginarlo en absoluto.)