
Michal Bednarski
Resumen.
A principios de 2007, tras casi una década de crecimiento, JetBlue atravesaba dificultades. Una tormenta de hielo el día de San Valentín en el aeropuerto internacional Kennedy de Nueva York había dejado varados a cientos de pasajeros en la pista durante horas y había revelado flagrantes puntos débiles en los sistemas operativos de JetBlue. Tras muchas deliberaciones, la junta llegó a la conclusión de que el brillante fundador y mayor accionista de JetBlue, David Neeleman, ya no era el adecuado para dirigir la empresa. Necesitábamos un nuevo CEO.