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Resumen.
Todos estamos ocupados, muy ocupados. Tenemos facturas que pagar, una hipoteca que atender, niños que cuidar y, por supuesto, plazos de trabajo que cumplir. Todos estos compromisos nos dejan poco tiempo para nosotros mismos y para cultivar relaciones significativas con los demás. Pero la buena noticia es: Cuando decimos que tenemos poco tiempo, lo que realmente queremos decir es que tenemos pocas decisiones. Y eso es algo que podemos cambiar.