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Don Moore, de la Escuela de Negocios Haas de Berkeley, y sus colegas administraron un examen de matemáticas a un grupo de voluntarios tras manipular su confianza. A la mitad se les dijo que los resultados de sus encuestas de admisión predecían que acertarían la mayoría de las respuestas; a la otra mitad se les dijo que bombardearían el examen. Al entrar, los miembros del primer grupo eran optimistas sobre su rendimiento, mientras que los del segundo tenían verdaderas dudas. Sus expectativas coincidían con las de los observadores a los que se pidió que adivinaran qué sujetos lo harían mejor. Pero los dos grupos de examinados obtuvieron casi la misma puntuación. La conclusión: La confianza no siempre aumenta el rendimiento.