
Resumen.
En 1998 me convertí en CEO de SRI International, el famoso centro de investigación que recibió la primera transmisión por Internet, desarrolló el primer robot basado en IA, lanzó la revolución de la informática personal y creó inventos como el ratón de ordenador, la banca electrónica y la cirugía robótica. En 1998, sin embargo, el SRI estaba en las últimas. En mi primera reunión fuera de la empresa, un directivo se levantó y me dijo que no íbamos a crecer porque no podíamos. Estábamos en quiebra, nuestras instalaciones necesitaban reparaciones urgentes y el terreno en el que se asentaban se estaba vendiendo. Los equipos trabajaban en silos y la mayoría de los altos directivos perseguían sus propias agendas con poca consideración por lo que hacían los demás.