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Resumen.
Cuando los estadounidenses van a un hospital o visitan a un médico, esperan que los medicamentos que necesitan estén en la estantería, ya sea para tratar una infección o para salvar una vida. No pueden imaginarse que un hospital les diga que su tratamiento contra el cáncer tiene que retrasarse durante semanas debido a la escasez de fármacos, o que los medicamentos más seguros y eficaces para su dolencia simplemente no están disponibles.