
¿Es usted rico? ¿Es usted pobre? Si es usted como la mayoría de los estadounidenses, responderá que no a ambas preguntas, aunque sus ingresos o su riqueza le sitúen cerca de la parte superior o inferior de la distribución nacional. ¿Por qué? Porque como sociedad tenemos la poderosa sensación de que el lugar adecuado para estar -económica, social e incluso moralmente- es en algún lugar del medio. Es un reino infundido de mitos, lleno de trabajadores duros, ingresos disponibles y posibilidades igualitarias. En 2017, cuando Gallup pidió a estadounidenses de diversos géneros, razas y etnias que identificaran su clase social, sólo el 2% se situó en el escalón superior y sólo el 8% se situó en el inferior. El 90% restante -fontaneros, directores de RR.HH., biólogos, abogados fiscalistas, ingenieros informáticos, agricultores, enfermeras, editores de HBR- se sitúan en un punto intermedio.