
Resumen.
En 2007, Sonos, un fabricante de sistemas de audio inalámbricos de lujo, llegó a un acuerdo con Best Buy para vender sus productos en más de 600 establecimientos minoristas de todo Estados Unidos. Sonos se daría a conocer en las tiendas Best Buy con demostraciones en directo, interactivas y multizona. A cambio, Best Buy obtendría acceso a los nuevos sistemas de audio mejor valorados del mundo. El acuerdo fue una victoria para ambas empresas. Pero 10 años después, los márgenes de beneficio se estaban erosionando; se había creado tensión en torno a los cambios de promoción de última hora de Sonos, los problemas de precios y lo que Best Buy percibía como una falta de alineación estratégica; y Sonos estaba preocupada por las salidas de personal clave de Best Buy y por cómo afectarían a la asociación. En 2018, en una habitación estrecha y sin ventanas en Minneapolis, un ejecutivo de Best Buy dio al equipo de Sonos un ultimátum de facto: propongan mejores condiciones para la asociación o no había ninguna buena razón para continuar la reunión.