
Resumen.
Las empresas de todo el mundo se comprometen cada vez más a mitigar el cambio climático, comprometiéndose a reducir las emisiones de carbono y el consumo de agua en todas sus operaciones y cadenas de suministro en un esfuerzo por ralentizar el ritmo del calentamiento global y proteger mejor los ecosistemas medioambientales. Sin embargo, aunque son esenciales, estos esfuerzos se limitan a prevenir un futuro peor en lugar de abordar las consecuencias inevitables de los daños que ya se han producido. Las compensaciones de carbono, por ejemplo, todavía tienen que demostrar un impacto significativo en la atmósfera y, en la actualidad, los esfuerzos mundiales de secuestro de carbono supuestamente sólo eliminan el 1% de las emisiones globales anuales.