
Resumen.
La formación corporativa no es todo diversión y juegos, pero quizá debería serlo. La mayoría de nosotros hemos utilizado (a menudo a regañadientes) sistemas de aprendizaje corporativo. Hojeamos las cubiertas de PowerPoint de 50 diapositivas con la esperanza de acertar suficientes respuestas para aprobar y poder volver a nuestro "trabajo real". Todo lo que aprendemos puede quedar olvidado para cuando recibimos nuestro certificado de finalización. Pero un nuevo estudio demuestra que la formación gamificada bien hecha -lecciones impartidas con cuidado y a lo largo del tiempo, incorporando elementos como la progresión a través de retos y niveles, retroalimentación instantánea, puntos y competición- puede mejorar significativamente el rendimiento de los empleados.