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Resumen.
Hoy en día, muchos directivos enfocan las relaciones con los inversores como un ejercicio de marketing: presentando el negocio y la estrategia de la empresa a un público lo más amplio posible en previsión de que algunos accionistas compren acciones de la empresa. Esperan que esto impulse aún más el precio de las acciones y mantenga satisfechos a los directivos y demás accionistas de la empresa. En otras palabras, las relaciones con los inversores suelen utilizar una red de arrastre, en la que los directivos lanzan redes a un océano de accionistas con la esperanza de atrapar a algunos de ellos.