
Gracia Lam
Resumen.
En 2017, el director de producto de una empresa tecnológica -llamémosle Gabe- experimentó un auge en su carrera que fue a la vez emocionante y estresante. Su software empezó a venderse rápidamente, lo que hizo que su unidad de negocio se ampliara de forma significativa. En lugar de gestionar un equipo pequeño, ahora dirigía a cientos de empleados. Pero se sentía incómodo con la mayor visibilidad y las exigencias performativas del trabajo. No sólo se esperaba de él que hiciera varias presentaciones ante grandes audiencias cada año, sino que constantemente tenía que hablar informalmente con un grupo diverso de clientes, clientes potenciales, socios y altos dirigentes en reuniones y eventos.