
Resumen.
La concepción popular del espíritu empresarial es que existe en dos tamaños. Las start-ups de gran envergadura aspiran a alcanzar valoraciones de miles de millones de dólares en una década, dirigiéndose a grandes mercados de forma disruptiva mediante tecnologías o modelos de negocio innovadores. Estas aspirantes a «unicornios» captan la atención de muchos inversores de capital riesgo y ángeles inversores, y entre ellas se encuentran casos de éxito como Google, Meta y Airbnb. En el otro extremo del espectro, el emprendimiento de las pequeñas empresas abarca negocios que comienzan siendo pequeños y a menudo siguen siéndolo, compitiendo en mercados maduros utilizando modelos establecidos, como restaurantes locales, minoristas y empresas de servicios.