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Resumen.
En el corazón del mayor caso de fraude municipal de la historia de Estados Unidos había una cuenta bancaria secreta, una preciada cuadra de caballos cuarto de milla y una red de facturas falsificadas. Rita Crundwell, la antigua interventora de la ciudad de Dixon, Illinois, desvió audazmente la asombrosa cantidad de 53,7 millones de dólares ante las narices de la comunidad. Este audaz acto se vio facilitado por la laxitud de los controles internos, la complacencia de la empresa auditora, el personal desprevenido del banco y una falta general de vigilancia por parte de los miembros del ayuntamiento y los residentes durante más de 20 años.