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Resumen.
Se está produciendo un cambio silencioso pero significativo en el comercio digital. Durante décadas, las empresas que crean productos digitales, ya sean entradas, artículos para juegos o software, han perdido una enorme fuente de ingresos: solo ganan dinero cuando venden un producto por primera vez o cuando cobran una suscripción periódica. Si un cliente revende el producto posteriormente, la empresa no obtiene nada; o si un producto se revaloriza con el tiempo, ese valor adicional lo obtienen los revendedores y no la empresa que lo ha creado.