
Hill Street Studios/Getty Images
Resumen.
Sobre el papel, todo parecía ir bien con el proyecto. Se cumplían los plazos, el trabajo iba por buen camino y las reuniones se desarrollaban con eficiencia. Pero, bajo la superficie, este directivo de alto rendimiento nos dijo: «Por fuera, lo mantenía todo bajo control, pero por dentro, sentía que estaba gritando. No podía dormir, no podía concentrarme e incluso las tareas más pequeñas me parecían imposibles. Estaba abrumado».