
Martin Barraud/Getty Images
Resumen.
Los altos directivos dedican gran parte de su tiempo a conversar. Reuniones individuales. Actualizaciones operativas. Sesiones informativas interfuncionales. Revisiones de estado. Cuando las agendas están llenas y la atención es limitada, los ejecutivos no suelen elegir si asistir a estas reuniones. Eligen cómo participar en ellas. Y en esos momentos, muchos recurren a un sencillo atajo mental: ¿Este tema es lo suficientemente interesante como para merecer toda mi atención?