Una síntesis emergente de las estrategias financieras, las estructuras organizativas y las filosofías operativas está revitalizando la empresa que cotiza en bolsa al abordar las debilidades estructurales profundamente arraigadas. Esta síntesis refleja tres puntos de vista fundamentales. La primera es el poder de la motivación empresarial. Los directivos y los empleados responden mejor a los incentivos financieros precisos, que ofrecen recompensas amplificadas e ilimitadas por un desempeño sobresaliente y sanciones genuinas por un desempeño deficiente. Estos incentivos deben estar impulsados por los factores que contribuyen directamente al valor económico y deben adaptarse a los desafíos estratégicos particulares a los que se enfrentan las diferentes unidades de negocio. En última instancia, los directivos toman las mejores decisiones cuando piensan como propietarios, lo que pone especial énfasis en las pólizas que convierten a los gerentes en importantes accionistas de su empresa.