Resumen.
Nuestros antepasados prehistóricos pasaban gran parte de sus horas de vigilia buscando comida y consumiéndola, un instinto que obviamente dio sus frutos. Hoy en día, este instinto no es menos poderoso, pero para miles de millones de nosotros se satisface con los minutos que se tarda en ir a la tienda y preparar una comida en el microondas. Con nuestras necesidades físicas saciadas y el tiempo libre, buscamos cada vez más salidas psicológicas para este impulso, mediante la búsqueda y el consumo de conceptos.