
Resumen.
Los responsables de marketing siempre han tenido que hacer malabarismos con dos objetivos aparentemente contradictorios: hacer que sus marcas sean distintivas y convertirlas en centrales en su categoría. Las marcas centrales, como Coca-Cola en refrescos y McDonald's en comida rápida, son las más representativas de su tipo. Son las primeras que vienen a la mente y sirven como puntos de referencia para la comparación. Estas marcas configuran la dinámica de la categoría, incluidas las preferencias de los consumidores, los precios y el ritmo y la dirección de la innovación. Las marcas distintivas, como Tesla en los coches y Dos Equis en la cerveza, destacan entre la multitud y evitan la competencia directa con marcas centrales ampliamente populares.