
Resumen.
Cuando una empresa establecida de bienes de consumo envasados (BPC) introduce un nuevo producto, se enfrenta a una decisión potencialmente decisiva: cómo ponerle la marca. Vincularlo a una marca ya existente (como ocurrió con la Coca-Cola de Cereza y la Salsa de Tomate Del Monte) es tentador. Es más probable que los clientes prueben un nuevo producto con una asociación familiar, y las empresas tienen que gastar menos recursos de marketing para lanzarlo. Pero la estrategia también tiene sus riesgos: Las extensiones de marca débiles o fallidas pueden perjudicar a la marca matriz. Cuando el fabricante de la cerveza Coors introdujo una bebida sin alcohol, Coors Rocky Mountain Sparkling Water, los clientes se mostraron confusos, y algunos se preguntaban sobre su contenido alcohólico. Las ventas del agua Coors y de la cerveza Coors se resintieron, y el nuevo producto acabó suspendiéndose.