
Resumen.
En los inicios de las marcas de venta directa al consumidor (DTC), vimos cómo las empresas aplicaban tácticas innovadoras para conseguir medios de comunicación y RR.PP. que les ayudaran a lograr un marketing orgánico (en contraposición al de pago). Casper, el vendedor de colchones en línea, creó Nap-Mobiles que permitían a los clientes potenciales probar sus camas. Airbnb (entonces todavía AirBed and Breakfast) creó cajas de cereales de edición especial que generaron expectación e ingresos. Algunas empresas de DTC optimizaron sus envases para que fueran "Instagrammables", atrayendo a la gente a publicar vídeos de unboxing de forma orgánica. Con el tiempo, estas tácticas se convirtieron en habituales y, por tanto, llamaron menos la atención. A las marcas más nuevas les costó más abrirse paso entre el ruido.