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Resumen.
Impulsadas por un mundo digital en rápida evolución, las organizaciones de ventas están gastando cantidades significativas de recursos y energía en iniciativas estratégicas. Tanto si se trata de cambios de gran calado (por ejemplo, reorganizar el equipo de ventas o pasar a una relación híbrida campo-digital con el cliente) como de otros menos disruptivos (por ejemplo, introducir nuevas cuotas de ventas o adoptar nuevas tecnologías de ventas), el principal obstáculo para lograr el impacto previsto es la incapacidad de alcanzar la excelencia en la ejecución.