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Resumen.
Un piloto nos contó una vez una historia sobre un accidente en un vuelo temprano por la mañana en la década de 1950. Mientras el avión aceleraba para despegar, el capitán se dio cuenta de la expresión sombría de su ingeniero de vuelo y le gritó: "Anímate, George". Pero en su estado somnoliento, lo que el ingeniero oyó fue: "Sube el tren de aterrizaje, George", y levantó debidamente el tren de aterrizaje, antes de tiempo, ya que aún no estaban en el aire. El avión se hundió sobre su fuselaje y se deslizó hasta detenerse, causando muchos daños. Afortunadamente, nadie resultó herido.