
Resumen.
Los consumidores esperan cada vez más que las marcas tengan no sólo beneficios funcionales sino un propósito social. Como resultado, las empresas están adoptando posturas sociales de formas muy visibles. Airbnb utilizó un anuncio de la Super Bowl para cimentar públicamente su compromiso con la diversidad. Tecate, con sede en México, está invirtiendo mucho en programas para reducir la violencia contra las mujeres, y Vicks, una marca de P&G en la India, apoya los derechos de adopción de niños para las personas transexuales. Las marcas utilizan cada vez más el propósito social para orientar las comunicaciones de marketing, informar la innovación de productos y dirigir las inversiones hacia programas de causas sociales. Y todo eso está muy bien cuando funciona. Pero los errores son frecuentes y pueden tener consecuencias reales.